¿Quién no ha dicho alguna vez que debería reducir el estrés?

El estrés es una emoción habitual en la vida de todo ser humano, pero debemos aprender a mantenerlo a raya

Nadie se extraña cuando comentamos que nos sentimos estresados por el trabajo, la familia, por temas económicos y, en definitiva, por cualquier situación que suponga un sobreesfuerzo o una necesidad de adaptación por nuestra parte.

El estrés es la reacción natural y necesaria que se produce ante las situaciones que nos preocupan o desbordan nuestros recursos para afrontarlas. Sentirse estresado de forma puntual, no tiene por qué ser negativo; por el contrario, nos empuja a movilizar todos nuestros recursos para «sobrevivir». 

Pero si en nuestro día a día mediamos con varias situaciones estresantes y además rumiamos nuestras preocupaciones, no dejamos que cuerpo y mente se recuperen del esfuerzo que supone la respuesta de estrés. Nos encontramos a la vez inquietos y agotados, tanto física como mentalmente.

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Al mantener un constante estado de estrés, cuerpo y mente pueden llegar al límite de sus posibilidades

Sentirse estresado ante determinadas situaciones es una reacción inteligente. Sí, como lo lees. El estrés puede tener efectos positivos. De hecho, en dosis moderadas, puede llegar a ser un poderoso aliado que te empuja a actuar, a ponerte en marcha.

El estrés es el responsable de que te pongas las pilas para estudiar un examen o tengas la energía suficiente para sacar un pico de trabajo adelante. Es el estrés el que consigue que te enfoques en la tarea, que te concentres, que pongas todos tus sentidos en aquello que demanda tu atención para que salgas exitoso. Pero ojo, como cualquier emoción, es eficaz si aparece con una intensidad moderada y por un breve periodo de tiempo.

Si sufrimos una crisis de ansiedad o padecemos de estrés crónico, este interesante recurso biológico pierde sus propiedades positivas. Por ello es importante que aprendamos a reducir el estrés, pero no que lo eliminemos del todo.

“Es difícil vivir con estrés, pero imposible vivir sin él”.

Levine y Ursin (2004)

La respuesta de ansiedad es mucho más intensa y difícil de gestionar. Se caracteriza más por el miedo que por la preocupación y su origen es más difuso. Podría decirse que la ansiedad puede ser una manifestación de un estrés mantenido en el tiempo, que te hace vivir en estado de alerta, como si algo malo fuera a pasar en cualquier momento.

Si no ponemos medidas para reducir el estrés y la ansiedad y vivimos una vida en permanente estado de agitación, enfrentándonos constantemente a situaciones que provocan angustia y rumiando nuestras preocupaciones sin parar, nuestro cuerpo y nuestra mente pueden llegar a una fase de agotamiento de recursos.

El estrés crónico puede llegar a producir una larga lista de enfermedades y molestias:

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Problemas cardiovasculares.

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Dolores de cabeza, migrañas

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Problemas gastrointestinales, dolor de estómago, colon irritable.

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Dificultad para concentrarse y pérdidas de memoria.

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Insomnio, problemas de sueño, fatiga.

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Alteraciones del estado de ánimo: irritabilidad, miedo

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El estrés crónico puede llegar a producir cambios en ciertas estructuras cerebrales.

Te dejo unos tips para que empieces a gestionar tu estrés

  • Conócete a ti mismo: Identifica qué situaciones te provocan angustia, revisa tu forma de afrontar los problemas y qué significado das a las cosas que te suceden. 
  • Trata de buscar soluciones de una en una.
  • Cuando estés preocupado por algo, pregúntate: ¿Es realmente posible que ocurra lo que estoy pensando? ¿Puedo hacer algo para cambiar la situación?
  • Actúa sobre lo que puedes solucionar.
  • Acepta que hay cosas que no están bajo tu control.
  • Disfruta del presente: pensar demasiado en el futuro aumenta nuestra ansiedad.
  • Trabaja tu inteligencia emocional.
  • Cuenta con tu gente: se ha demostrado que el apoyo social es uno de los factores de protección más importantes.
  • Dedica tiempo al ocio: involúcrate en actividades que te gusten, te relajen o te sirvan de distracción.
  • Haz deporte: para eliminar la acumulación de energía de tu cuerpo.
  • Aprende alguna técnica de relajación: estas producen la reacción contraria al estrés y la contrarrestan. Ayudan a despejar la mente, dándola “un respiro”.

Recuerda: el estrés puede ser tu aliado o tu enemigo. La clave para aprender a manejarlo está en ti

¿Quieres que te ayude a reducir el estrés y manejar la ansiedad?

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